Miles de fans despidieron a Jenni Rivera con música y mariposas

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“El propósito de Dios para Jenni se ha cumplido”, dijo su hermano, el pastor evangélico Pedro Rivera Jr, en su sermón al término de la ceremonia matutina en el teatro Gibson, en las instalaciones de los estudios Universal.

“Dios nos la quiso prestar 43 años (…) Y está recibiendo su preciosa voz”, agregó el pastor, quien recitó un versículo del Eclesiastés sobre el “tiempo de nacer y el tiempo de morir”.

“La graduación al cielo de la artista”, como fue calificada la ceremonia por sus organizadores, terminó con la interpretación del tema Que me entierren con la banda y la liberación de miles de mariposas blancas de papel.

Desde muy temprano cientos de seguidores de La diva de la banda, algunos vestidos de blanco, hicieron fila para entrar al anfiteatro y muchos lo hacían sin haber conseguido un boleto por Internet.

Unos 200 fans que no pudieron conseguir entradas, se congregaron a la salida del teatro para ver la ceremonia en una pantalla gigante.

Hubo historias impresionantes de admiración y hasta veneración por la cantante nacida en Long Beach; una de ellas fue la de María Cortés, paciente de cáncer que llegó en silla de ruedas y sin boleto.

“Vengo a despedir a mi más grande artista y es mi último deseo”, expresó una emocionada admiradora, que se presentó muy arropada ante el intenso frío.

Entre los asistentes hubo gente que había viajado durante horas desde ciudades de California tan distantes como San Francisco o San José, que les representó ocho horas de viaje en auto.

“No importa, queríamos ver por última vez a Jenni y lo vamos a lograr, aunque sea con su féretro cerrado”, señaló Manuel Jiménez, quien llegó con su amigo Rubén desde San José.

En la fila estaba Ramona Méndez, una michoacana que nunca supo de los boletos. “He estado dando vueltas en auto desde las tres de la mañana hasta que abrieron el estacionamiento, a las seis.

“En primera, nunca supe lo de los boletos y en segunda, ni computadora tengo, pero sí tengo muchos de sus discos y quería despedirme. Si consigo boletos será su primer milagro”, compartió.

Los seguidores indocumentados no pudieron despedir a la cantante, porque los boletos sólo se podían conseguir con una tarjeta de crédito y una identificación válida de Estados Unidos.

Teresa Hernández, desesperada, decía que estaba dispuesta a pagar los 500 dólares en que se especulaba que estaban revendiendo boletos.

En su canción Cuando muere una dama, Rivera había dejado instrucciones precisas sobre cómo quería ser despedida: “Tomen tequila y cerveza/ que toquen fuerte las bandas/ suelten por mí mariposas/ apláudanme con sus palmas/ porque así es como celebran/ cuando se muere una dama”.

Muchos de los seguidores de la cantante vestían de negro, con camisetas o botones que llevaban la imagen de Jenni Rivera, carteles escritos “Jenni, I love you” y una rosa blanca.

Riguroso blanco

Miembros de la familia Rivera, que en cambio iban vestidos de blanco, tomaron el micrófono consecutivamente para despedir a la cantante y empresaria.

“Es un honor que Jenni Rivera, la persona de la que todos están hablando, sea mi mamá”, dijo el hijo menor de la autoproclamada Gran Señora, Johnny López, de 11 años.

“Esto es lo más difícil que he tenido que hacer en mi vida. Es la mejor mamá que cualquiera ha podido tener”, agregó el niño, con la voz quebrada por el llanto. “Mamá, he estado llorando tanto estos días; te extraño tanto (…) Pero sé que estás más feliz allá de lo que estabas acá”.

La familia había pedido además que, en lugar de enviar flores, los fans hicieran una donación a la Jenni Rivera Love Foundation, organización de ayuda a las mujeres víctimas de la violencia intrafamiliar.

En el programa de la ceremonia titulada Graduación al cielo de Jenni Rivera firme y sin temor aparecían fotografías que destacan la imagen de Jenni como cantante, empresaria, madre y abuela.

Entre los artistas que estuvieron en la ceremonia privada se encuentran Olga Tañón, Ana Bárbara, Kate del Castillo, Edward James Olmos y Ana Gabriel, entre otros.

Entre gritos de “¡Jenni!, ¡Jenni!”, sus hijas Jaquie y Jenicka interpretaron emotivas melodías para recordarla. Su hijo Michael Marín cantó Basta ya acompañado de la banda Divina.

Después Olga Tañón rindió tributo a La diva de la banda con Mírame, uno de sus mayores éxitos.

La Jornada

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