Fotos de Kate Middleton en topless sacuden de nuevo a la familia real

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Closer, semanal sobre famosos, publicó cinco páginas de fotografías de Middleton en topless, acompañada por el príncipe Guillermo en un balcón de un hotel de caza del siglo XIX, en el sur de Francia, que según se publica era propiedad de un hijo de la fallecida princesa Margarita.

Bajo el titular “Oh my God!” (“¡Oh, dios mío”!), las fotos muestran a la duquesa quitándose la parte de arriba del bikini y después relajándose en una hamaca, aparentemente ajena a la presencia de pararazzi al acecho, mientras la pareja pasaba unas vacaciones en la propiedad a principios de septiembre.

La publicación reabre el debate sobre la privacidad de la familia real británica y la libertad de prensa, semanas después de que una página web estadunidense publicara unas imágenes granuladas de Enrique, el hermano menor del príncipe Guillermo, desnudo en la habitación de un hotel de Las Vegas.

“Enrique empezó la moda: estos días los Windsor se quitan la ropa”, dijo la revista francesa en el despliegue de fotos, que se atribuyó como exclusiva mundial.

La pareja real, que está de viaje por el sureste asiático, conoció la publicación mientras estaba en Kuala Lumpur, segunda etapa de la gira de nueve días que efectúan en representación de la reina Isabel II con ocasión de su Jubileo de Diamante por Singapur, Malasia, las islas Salomón y Tuvaluen, y se mostró enfadada y entristecida por la violación de su privacidad, dijo una fuente de la casa real, que agregó que se creía que las fotografías eran auténticas.

 

“Hay un sentimiento de enfado y recelo sobre esas fotografías”, dijo la fuente. “Se cruzó una línea roja con la publicación de estas imágenes.”

No había declaraciones inmediatas de la revista Closer.

“Retrasaron el reloj 15 años”

Las fotos de Enrique empañaron la imagen positiva que la familia real había forjado cuando intentaba dejar atrás la muerte de la princesa Diana en 1997 y una serie de escándalos como la fotografía en la que aparecía la ex mujer del príncipe Andrés, Sarah Ferguson, tomando el sol en topless, mientras un empresario estadunidense le chupaba los dedos de los pies.

La primera fuente real dijo que las fotos del viernes en Closer, tomadas en una ubicación privada y contra las leyes de privacidad francesas, habían “retrasado el reloj 15 años”.

Guillermo y Kate estaban en unas vacaciones cortas en el Château d’Autet, cerca de Aix-en-Provence, en la región de Luberon, cuyas localidades de postal, con campos de lavanda y viñedos, son uno de los destinos favoritos de extranjeros adinerados.

“La última vez que vimos a Kate y Guillermo en un balcón fue en su boda. Pero tenían más ropa encima”, dice una de las leyenda de foto. “La gente siempre dice que ella no necesita vestirse para tener buen aspecto. Bien (…) Kate lo está demostrando”.

Closer también dijo que Kate fue captada fumando un cigarrillo mientras la pareja salía del cercano aeropuerto de Marsella, cuando llegaron en un vuelo comercial.

En Londres…

El príncipe Guillermo y su esposa Kate entablaron acción judicial contra la revista francesa.

El segundo en la línea de sucesión al trono y su mujer consideran que se trata de una “grotesca” e “injustificada” violación del derecho a la intimidad, según el palacio de Saint James, encargado de los asuntos de la pareja.

La misma oficina anunció horas más tarde que entabló “acciones legales por vulneración del derecho a la intimidad contra la empresa editora de Closer Francia”. La primera vista está programada para el lunes por la tarde, según una fuente próxima al caso.

La jefa de redacción de la revista francesa, Laurence Pieau, defendió la publicación de las fotos de la duquesa, de 30 años. “Estas fotos no tienen nada de escandaloso. Muestran a una joven tomando el sol con el pecho al aire, como hay millones en las playas”, declaró Pieau, precisando que la mansión en la que se encontraban es “visible desde la carretera”.

La responsable de la revista, que publicó las 15 fotos en cinco páginas de reportaje, dijo que fueron tomadas por “un fotógrafo profesional”, sin precisar cuánto habían pagado por ellas.

“El incidente recuerda los peores excesos que la princesa Diana de Gales sufrió de la prensa y los paparazzi durante su vida, y esto es lo que más molestó al duque y a la duquesa”, afirmó el palacio en su comunicado en referencia al acoso que sufrió la llamada Princesa del Pueblo, perseguida hasta el mismo túnel donde murió en un accidente de coche en París, hace 15 años.

 

La edición británica de Closer, publicada por otra empresa, se desmarcó de su homóloga francesa, de la que dijo ser “totalmente independiente”, y señaló que “no tiene intención” de publicar las instantáneas que ahora deberían ser ofrecidas a revistas de todo el mundo.

The Sun, diario británico de mayor tirada que divulgó las fotos de Harry desnudo en Las Vegas, anunció, sin embargo, que no difundiría las de Kate, con el argumento de que no pensaba “vulnerar la vida privada” del matrimonio cuando ningún otro periódico las ha publicado por el momento, a pesar de que a algunos, como al Daily Mirror, les ofrecieron fotos similares.

Ética y prudencia

La demanda y las críticas publicadas por el gobierno, que el año pasado ordenó una comisión para investigar la ética de la prensa a raíz del escándalo del espionaje telefónico ilegal, deberían enfriar a una prensa británica que a pesar de su histórica reputación es cada vez más prudente.

La llamada comisión Leveson debe tener terminado antes de fin de año su informe, que podría imponer una reglamentación más dura a los medios de comunicación británicos en el ámbito de la protección de la vida privada.

“No hay ninguna justificación” para las fotos. “Es un regreso a los años más negros de la vida de Diana”, afirmó Penny Junor, biógrafa respetada de la familia real, quien recordó la fobia del príncipe Guillermo por los paparazzi “a los que responsabiliza por la muerte de su madre”.

El palacio “no permitirá que esto se reproduzca”, aseguró Kate Williams, autora de varios libros sobre la monarquía. “Es escandaloso, es indignante, es triste”, dijo antes de admitir: “No hay mucho que hacer. No se puede legislar contra el mundo, contra Internet”.

Para Williams, todo se arreglaría con una buena noticia de la pareja: “Si la llegada de un bebé real se anuncia rápidamente, todo se olvidará”.

La Jornada

 

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