Una coyuntura favorable…

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La política es una de las actividades más circunstanciales; a medida que avanza la globalización su desempeño se ve cada vez mayormente sujeto a una diversidad de factores que influyen en sus determinaciones y procesos. La actual crisis internacional, en la que destacan por sus notorias problemáticas de endeudamiento y recesión los Estados Unidos de Norteamérica y algunos países de Europa, como Italia, Grecia, España y Portugal, ha demostrado la importancia que tienen la disciplina en las finanzas públicas y el buen manejo macroeconómico, como medios para blindar a las naciones contra los perjudiciales desequilibrios financieros que amenazan descomunalmente su estabilidad política y social. Tan agudo y peligroso es el embrollo económico mundial contemporáneo, que hasta Francia, Alemania e Inglaterra han comenzado a admitir su temor a verse en aprietos.

Por fortuna para México, desde que el Presidente Ernesto Zedillo asumió el poder la nación ha mantenido un continuado período de estabilidad caracterizado por un adecuado control de la inflación, una razonable paridad cambiaria y un crecimiento moderado. Ello nos mantiene relativamente protegidos del torbellino que hoy arrastra al grupo de naciones que detentan la hegemonía mundial del poder político y financiero. Bajo tal esquema están dadas las condiciones para que la República Mexicana no solo viva en el año 2012 un tranquilo proceso de sucesión presidencial, sino también para que el Partido Revolucionario Institucional regrese a la conducción del Poder Ejecutivo Federal, recobrando sus legendarios fueros.

Ante la trilogía de candidatos que disputarán la presidencia del país el próximo año, es evidente que el priísta Enrique Peña Nieto tiene las mayores posibilidades de alzarse con un triunfo que por diversas razones habrá de ser histórico. Ni el perredista Andrés Manuel López Obrador, ni cualquier candidato que emerja de las filas del panismo se vislumbran como potenciales retos para la candidatura del PRI, pues mientras que el tabasqueño despierta temores y desconfianzas tanto por su perfil ideológico como por su conflictivo y polémico pasado reciente, el eventual aspirante del PAN tampoco tiene grandes posibilidades de éxito, debido al cuestionado papel que el presidente Felipe Calderón está realizando durante su mandato. Además ninguno de los personajes blanquiazules aspirantes a la titularidad del poder ejecutivo cuenta con un perfil y atributos personales que generen en el electorado la convicción de ser la persona idónea para dirigir al estado mexicano.

Sin duda la actual situación política y económica de México es notablemente propicia para que el tricolor retome la dirección del país, ya que además de la superioridad en las encuestas cuya tendencia indica el evidente retorno priísta a la Presidencia de la República, la estabilidad macroeconómica interna de la nación permite augurar un terso inicio de sexenio. Bajo tal entorno, resulta innegable que las presentes circunstancias de la República, y la popularidad de Enrique Peña Nieto, confieren al PRI una coyuntura y una candidatura favorables.

Comentarios o sugerencias: carlosjaramillovela@yahoo.com.mx

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