“Reforma laboral (2)”

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“DESDE CUALQUIER ÁNGULO EN EL ENTORNO” capotea el rechazo a ultranza (más allá de todo trance), a las dos situaciones más complejas: una, las auditorías externas para los sindicatos, la otra, los “outsourcings” (cuando una organización transfiere la propiedad de un proceso de negocio a un suplidor; método mediante el cual las empresas desprenden algún tipo de actividad, incluyendo el personal operativo, a un tercero especializado mediante contrato para resultados y que no forma parte de sus habilidades principales). La Reforma de la Ley Federal del Trabajo ya está dictaminada desde el miércoles 27 de septiembre desde su perspectiva general por la Comisión encargada y hasta como fecha límite, el primero de octubre, pero el viernes 28 de septiembre fue votada en el pleno de la Cámara de Diputados, también en lo particular, con 346 votos a favor, 71 en contra y tres abstenciones (en total 420 votos de 500 diputados cuando poco más de 50 diputados de la izquierda, se retiraron de esta sesión sin emitir más que su inconformidad).

 

 

La Reforma Laboral contiene varias condicionantes, según los sabedores: 1).- Dicen que no se reactivará la generación de más empleo, sino que por desgracia, ocurrirán pérdidas de fuentes que lo proporcionan, pues al estar deteriorándose día a día el poder adquisitivo, los empresarios no podrán vender sus productos y sus bienes, aumentando el riesgo de perderse empleos al cerrarse empresas. 2).- Es una Reforma que lesiona, insisten, la estabilidad de los trabajadores, fractura la contratación colectiva, facilita los despidos injustos y abarata el costo de la mano de obra, pues endurece los salarios y afecta los costos de producción; la contratación por hora, así determinada, hace pensar en raciones raquíticas, porque para poder pagar bien las fracciones, tiene que haber remuneraciones saludables completas, es decir que si se pagan, por ejemplo, ocho pesos por hora , es decir,  la fracción del salario mínimo y se trabajan cinco, cuarenta pesos son insuficientes para sobrevivir. Y, por otro lado, las subcontrataciones juegan contra los trabajadores porque dejan libre de las obligaciones a las empresas contratistas primarias (“outsourcing”). 3).- Frena el sindicalismo moderno y transformador que debe servir a los trabajadores como agremiados  para continuar sin poder tomar cartas en la vida sindical y oponerse a los lideres corruptos, los que cuidan sus intereses propios y aprovechan su posición. 4).- Aunque se aplaude la transparencia y la rendición de cuentas, se asegura que sí atenta contra la autonomía sindical el hecho de dejar entrever las administraciones de los sindicatos, los vulnera, argumentan.

Los legisladores de la Comisión del Trabajo que aprobaron esta Reforma en su contexto general reservaron 261 artículos con los que no coincidieron ante una realidad parcial de 90 artículos que sí aprobaron, de 351 artículos que la contienen. Hace alrededor de 40 años que no se modificaba esta Ley, y ahora que se presentó la iniciativa “preferente”, solamente contaron con 30 días para cambiar lo que no se hizo en cuatro décadas; la oposición está encarada por las fuerzas sindicales, digamos liberales, y por los partidos PRD, PT y Movimiento Ciudadano. Los partidos PRI y PAN la jugaron, como adelantó  Manlio Fabio Beltrones, para que la discusión de los artículos “reservados” pudieran dirimirse en el pleno de la Cámara Baja donde se agotó el dictamen en lo particular y pasó ya la Cámara Revisora de los Senadores, seguramente para ratificarla. Ahora habrá que sortear los vendavales…

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