Presume Calderón minería mexicana; omite riesgos y reclamos

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Ajeno a los procesos internacionales que su gobierno enfrenta por violar derechos laborales fundamentales, las condenas del gremio minero internacional y las crisis que mantienen postradas a las comunidades mineras de Taxco, Sombrerete y Cananea, Calderón Hinojosa expuso versiones que nada tienen que ver con la realidad.

 

Ante los participantes de la Convención Internacional Minera, que se desarrolla en Acapulco, Guerrero, el Ejecutivo federal celebró decisiones que mantienen en juicio a su gobierno ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y que en diferentes aspectos han dado reveses a su administración.

 

El discurso de Calderón fue triunfal, pues además de presumir que, como en la Colonia, México ha vuelto a convertirse en el principal productor de plata en el mundo y en el noveno de oro, según el mandatario, a la luz de las cifras, México es el primer destino de inversión minera de América Latina.

 

En su encomio de la minería mexicana, Calderón expuso que 300 mil familias dependen de esa actividad, por lo que su productividad resulta vital para el país, pues tan sólo en 2010 representó la tercera fuente de divisas para México, lo cual ha motivado que su gobierno ponga especial atención al desarrollo del sector.

 

Las omisiones

 

Sin embargo, Calderón incurrió en contrasentidos.

 

Por ejemplo, sobre Cananea dijo:

 

“Me congratulo (por) que quizá la mina con más tradición en el país, si no la más antigua, sí una mina con tradición y con historia, después de haber visto cerradas sus puertas varios años, con un daño enorme a la economía y a la vida social de la comunidad a la que pertenece: la mina de Cananea, en Sonora, finalmente, haya reabierto sus puertas al trabajo productivo y a la producción”.

 

La mina Mexicana de Cananea, en efecto, reabrió sus puertas pero mediante una acción ilegal: el 9 de junio de 2010, un contingente de 2 mil agentes de la Policía Federal (PF) tomó las instalaciones y desalojó con violencia a los huelguistas, sin una orden judicial, custodiando la entrada de cuadrillas de trabajadores subcontratados en otras regiones y no en Cananea, como publicó Proceso el 19 de junio del año pasado.

 

En otro apartado, Calderón reconoció a la minería chilena por el rescate de la mina de San José, y agradeció que hayan participado en la revisión del caso Pasta de Conchos, donde murieron 65 trabajadores el 19 de febrero de 2006, cuyos deudos reclaman la recuperación de los 63 cuerpos que continúan sepultados en el filón.

 

El gobierno federal se ha negado a ordenar su recuperación, aunque el dictamen que esgrime para hacerlo establece que es posible, lo que ha valido señalamientos de los deudos, activistas y el obispo Raúl Vera López, en el sentido de que pareciera que algo busca ocultar.

 

Sobre las expresiones de Calderón hoy, la activista Cristina Auerbach Benavides recordó que, cuando la minería chilena logró rescatar a los trabajadores de San José, el 13 de octubre de 2010, el titular del Trabajo, Javier Lozano Alarcón, dijo que nada tenía que ver con Pasta de Conchos, pues en Chile se trataba de una mina de carbón.

 

“Esa participación fue mediática, como la de los rescatistas chilenos en el caso de Binsa en mayo, pues como dijo Lozano, nada tiene que ver un tipo de minería con la otra”.

 

De hecho, el reclamo sobre el rescate de los cuerpos en Pasta de Conchos se encuentra actualmente en la OIT, donde se decidirá si es viable o no la recuperación de los restos. En dicho organismo, recordó la activista, han sido varios los reveses al gobierno federal y, en especial, por Pasta de Conchos hay una resolución que considera al gobierno mexicano responsable del accidente por omisión.

 

Hoy, ante empresarios, técnicos e investigadores de diferentes países, Calderón evitó mencionar los casos de despojo y los procesos sociales que poblaciones rurales e indígenas han encausado en contra de las mineras canadienses, como en el caso de la zona sagrada Huichila de Wiricuta, en Real de Catorce San Luis Potosí

 

Tampoco de la resistencia ciudadana en el caso del cerro de San Pedro en San Luis Potosí o en Mazapil, Zacatecas.

 

Con mensaje que abundó sobre las ventajas de invertir en México, Calderón inclusive agradeció la presencia de la minería canadiense en la Convención, y hasta puso como ejemplo de éxito la mina El Peñasquito.

 

Dicha mina, ubicada en Mazapil, Zacatecas, productora de oro, propiedad de la canadiense Gold Group, enfrentó diversos procesos de demanda por despojo a campesinos, hasta que éstos fueron vencidos en tribunales e intimidados por policías.

 

Hace tres semanas, las instalaciones fueron rodeadas por un comando de unas 50 camionetas, presuntamente de Los Zetas, por lo que los capataces y técnicos canadienses fueron desalojados en aviones, pues la mina cuenta con pista de aterrizaje.

 

Sin embargo, para Calderón la seguridad de las inversiones en el sector es otra:

 

“Durante el gobierno hemos apoyado, con hechos, al sector minero. Y hoy, el sector minero se encuentra, también, en un excelente momento que no había visto hace mucho tiempo. No es casualidad que, por ejemplo, hoy México ocupe el quinto lugar en el mundo como el país con menor riesgo para la inversión minera, de acuerdo al último reporte del Grupo Internacional de Consultoría Behre Dolbear Group.

 

“Y yo les aseguro, amigas y amigos, que seguiremos trabajando para hacer de México cada vez un destino más atractivo para la inversión minera en todo el mundo”, ofreció.

 

Proceso.com

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