“PIB”

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Por Carlos González Fernández.- “DESDE CUALQUIER ÁNGULO EN EL ENOTRNO, sobre el Producto Interno Bruto (PIB) como medida taciturna para poder saber o al menos medio entender si crecimos o decrecimos económicamente cuando hubimos sido incapaces de generar los empleos mínimos indispensables (cuales hechos desconsolados de la docena trágica 1970 – 1982, dos sexenios presidenciales; el de López Portillo y el de La Madrid, etapas de severas crisis -que no cesan-donde el bienestar de la sociedad se vio sumergido en un elevadísimo nivel de vida del país entero, cuyo desbordamiento dio al traste con el deterioro del poder adquisitivo para satisfacer las necesidades de los trabajadores a través de la compra de lo que no se puede dispensar para la supervivencia o subsistencia (vaso medio vacío). Durante la defensa del peso como “perro” después del saqueo de la “abundancia del petróleo” ahora, como entonces, no hemos sabido administrarla; las políticas situacionales fueron asistencialistas, nos dijeron: política económica populista  que identificada propició la  afectación macroeconómica. (¿?)


 

 

Ciertamente, los reclamos generalizados hubieron sido y son: ¿Qué nos  preocupa a “voz  populi”‘ la macroeconomía? pues era, es y seguirá siendo la sana micro economía o mejor dicho,  la renta que se refleje en los bolsillos de cada mexicano, la que sigue sin resolverse, pues la grandota, desde luego no que no nos interese, lo que sucede es que esa divaga en otros beneficios que son incompetentemente imperceptibles,  aunque, a ultranza , sepamos que los perjuicios serán irremediables, es decir, las consecuencias siguen latentes y tiene efectos negativos en la generación de empleos, la participación de los sueldos y los salarios que siguen desmerecidos. Entonces,  cuando nos aleccionan de que nuestra macroeconomía es saludable, nos cuestionamos a voz en cuello: ¿Por qué razón continuamos sin sentir que mejore sustancialmente nuestro nivel de vida, si cada día se va deteriorando más y es contrariamente inconsecuente con la buena marcha de la bolsa mexicana de valores, por ejemplo? Y qué decir de la docena azul; mejor el sexenio Foxista con una tmca de 2.08 %.

Los gobiernos del “cambio” 2000 – 2010, mostraron un promedio anual de 1.3 por ciento, curiosamente parecido al crecimiento del PIB nacional del año pasado y los azules presumieron invariablemente una macroeconomía muy sólida. Actualmente, la administración priísta pregona esa misma estabilidad, ante un panorama  halagüeño de que alcanzaremos en este año de “golpe y porrazo” alrededor del 4 por ciento del PIB,  gracias a la aprobación de las Reformas, aunado a que el déficit público casi es nulo y que disque la inflación sigue bajo control. Empero, seguimos sin abrir nuevos frentes de trabajo y la actual plantilla laboral sigue desprotegida ante los beneficios sociales de cobertura de salud y ante las prestaciones que otorga la propia Ley Federal del Trabajo. Ocurre que la economía informal, la que desdeña la carga impositiva ante actividades lícitas (venta de tacos, tamales y champurrado, etc.), también engarza actividades ilícitas como es el comercio de  la nefasta piratería.

El crecimiento económico que deriva del crecimiento del PIB, es el fundamento que busca lograr cualquiera administración sea del color que fuere para alcanzar el bienestar adecuadamente de la población en su conjunto que permita resolver el nivel de vida decoroso al que aspiramos todos y cada uno de los habitantes de nuestro país…    

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