Pancho Villa…Cabalga

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– ¡Miren, allá vienen Los Dorados¡ dicen los niños – Y se siente que Parral estalla en luces y fuegos que le revolotean el corazón y sus memorias. Los caballos danzan. Una Polka retumba en el cielo. La sangre vibra en quienes cabalgan. La emoción crispa los nervios. Rebotan en las paredes y calles las pezuñas equinas y sus ecos. Y en sus “cuacos”, en sus corazones y sus recuerdos Los Dorados cabalgan y cabalgan…. y cabalgan para evitar el olvido del líder de todos ellos.

Así, ochenta años después de su cobarde asesinato, “Pancho Villa” sigue cabalgando, navegando en su montura, custodiando la esencia de nuestra nacionalidad; recordándonos que es legitimo sostener la visión y sueños de los hombres libres y dignos.

Y en la Plaza Principal, suenan ya los clarines, los tambores que invocan aquellos recuerdos de que “Los Dorados” “jueron” buenos para eso del baile y las batallas. Y ahora, en este presente agitado por el torbellino de danzantes recuerdos, al “bailongo” le entran con afán, como ayer lo hicieron aquellos sus “muchachitos” bautizados por ese viento, esa tormenta de fuego rebelde, esa agua fuerte de la Revolución Mexicana, el General Villa.

Ahora, los nuevos “Dorados” de aquella “División del Norte” legendaria, no dejan en paz la historia, irrumpen en las calles de Parral y cabalgando impiden la muerte de aquellas memorias de fuego, de sangre derramada. Cabalgan de todos los rincones de la patria “pa” voltearle el rostro a la memoria.

Por siete días los centauros avanzan desde diferentes destinos buscando Parral, devorando el polvo, la tierra, el desierto, luchando por no dejar historias en el olvido, anhelando resucitar aquella “División del Norte” que comando un caudillo, Francisco Villa, ese “Pancho”, nuestro Villa.

Sí, es Julio en Chihuahua, y los recuerdos perduran haciéndose tradición, colectiva identidad forjando; así, cabalgando los jinetes desde Ciudad Juárez; desde la sierra, de la Ciudad Capital, desde allá; desde las tierras de nuestros hermanos de la América Latina; de aquella patria grande que soñaba Bolívar. Y al conjuro de aquellas memorias de batallas. De aquellos fuegos, ahora se agolpan, confluyen los libertarios y perdurables anhelos, pá que la ultima esperanza nunca sea asesinada.

Así, en esta tierra “bañada con sotol” confluyen viejas memorias de indignación. Se reviven solidarios gritos de afirmación. Aquí, en Parral, pueblo antiguo de minas y tesoros, de entrañas paridoras de huidizas riquezas para los muchos. De ese Parral, Chihuahua que subsiste y lucha; que estalla en recuerdos por aquellos “Dorados” que tocaron la gloria y los infiernos. Y en esos sus sueños se envuelven ahora “munchos” anhelos de los nuestros.

Y en esa cabalgata confluyen los dormidos amores por la patria. Y en ese cabalgar los nuevos “Dorados de Villa” dan sentido de cariño, de querencia por su tierra, por su raza, galopan juntos, amarrados a los recuerdos. Nos dicen con esa su pasión de centauros, de jinetes de los libres vientos, que nunca olvidemos nuestros muertos, que su sangre nunca será inútil, que la indignación ante la injusticia siempre tiene por hijos los hombres justos, verdaderos.

Mas tardecito, aquellos jinetes recuerdan el acribillamiento, la emboscada, la sangre corriendo, el cumplido complot, las traiciones, sus muertos. La historia, ha dado un salto a nuestro tiempo. El Pueblo recibe de nuevo aquel impacto siniestro.

Estas son algunas palabras de reconocimiento para todos aquellos jinetes que siguen reviviendo nuestra historia regional.

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