Movilización Nacional En defensa de los alimentos campesinos para todas y todos

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Nuestra alimentación está en grave riesgo por la crisis alimentaria mundial y la catástrofe nacional

ocasionada por las heladas en el norte del país y las inundaciones del sureste mexicano. Cerca de un millón

de hectáreas de siembra se han perdido, y con ello millones de toneladas de alimentos, miles de jornaleros

están sin empleo y es palpable el encarecimiento de la comida. El país está encendido: inseguridad,

feminicidios, militarización y corrupción; LA ESCASEZ DE ALIMENTOS desataría una crisis mucho mayor.

Hombres y mujeres del campo y la ciudad estamos siendo afectados; campesinos, consumidores,

contribuyentes, es decir, toda la economía nacional, este desastre traerá más hambre y desnutrición, lo que

significa verdaderas amenazas para la salud pública y la seguridad nacional.

 

El Banco Mundial advirtió en enero que México es un país sumamente vulnerable debido a su dependencia alimentaria, en 2010 llegó al 42%

Casi la mitad de lo que consumimos lo compramos principalmente de los Estados Unidos, con un costo anual de 25 mil millones de dólares en importaciones en 2010.

El alza en el precio de los alimentos en el mundo no tiene precedente y el índice de precios reflejó un incremento de 29% entre enero de 2010 y el inicio de 2011.

El maíz reportó un incremento de precio de alrededor del 73% en tan sólo seis meses.

En 4 años el número de personas en pobreza alimentaria creció en 8.3 millones, hoy una quinta parte de mujeres y hombres viven en esta condición.

El Instituto Nacional Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán reportó que 90% de niñas y niños en la Montaña de Guerrero tienen baja talla y la mitad bajo peso, problemática que a escala nacional afecta a más de un millón de menores de cinco años.

El gobierno actual se exime de su responsabilidad de delinear políticas públicas destinadas a la producción campesina e indígena para concentrar los apoyos en la agricultura industrial de monocultivo.

Este gobierno ha consumado el agrocidio que inició Salinas hace cerca de 25 años y que ha condenado a la pobreza y a la mala alimentación a la mayoría de los mexicanos.

El titular de la Secretaría de Agricultura Francisco Mayorga niega que exista crisis alimentaria.

Por todo lo anterior:

Alertamos ante el riesgo de que las grandes corporaciones aprovechen la crisis para especular, para imponer sus alimentos chatarra, para impulsar, una vez más, sus siembras de maíz transgénico que ponen en peligro el patrimonio nacional de nuestras semillas nativas, la salud y la soberanía alimentaria del pueblo de México.

Mientras exista hambre e injusticia habrá inseguridad; en cambio, mientras tengamos campesinos y campo habrá esperanza. El cambio viene desde abajo, desde los pueblos. Si aseguramos alimentos para todos los mexicanos construiremos otro México.

La Campaña Nacional Sin Maíz no hay País

Llama hoy nuevamente a “Poner a México en tu boca”, a través de un movimiento nacional que sea una alternativa que recupere al campo mexicano como nuestra fuente de alimento y de sustento, con la certeza que ésta es parte de la solución a la grave problemática de inseguridad nacional.

Es tiempo de ejercer nuestro derecho a una alimentación suficiente y sana para todos y todas, a través del consumo de productos frescos que provengan de manos campesinas e indígenas, que no sólo nos proveen

de alimentos sino de agua, aire, bosques y cultura.

Impulsemos la agricultura campesina como alternativa ante la catástrofe alimentaria y la situación actual del país para alcanzar la seguridad y soberanía alimentaria.

Convocamos a todas las mexicanas y mexicanos a juntar esfuerzos desde nuestras regiones y habilidades para tejer una red social que sostenga a nuestro país desde lo más esencial y fundamental: su alimentación,

y que defienda y apoye a quienes nos han brindado comida e identidad a lo largo de siglos: las campesinas y los campesinos, a partir de las siguientes acciones:

 

Defender las actividades agroalimentarias de campesinas y campesinos.

Tejer una red de acción ciudadana que defienda y promueva el derecho a la alimentación sana y adecuada. Impulsar el comercio justo en el campo y la ciudad para promover el consumo de productos propios de las regiones que contribuyen a la construcción de una economía solidaria.

Promover el consumo de alimentos sanos y libres de transgénicos, a través de talleres, brigadas, volantes y otros materiales didácticos, sobre la soberanía y seguridad alimentaria.

Denunciar el papel y los abusos cometidos por las corporaciones agrotrasnacionales en un observatorio ciudadano de las empresas.

Exigir la cancelación del capítulo agropecuario del TLCAN.

Exigimos se mantenga e incrementen los beneficios a la vocación social de la tierra –ejidos, tierras comunales, territorios de pueblos indios y pequeña propiedad- y se detenga la actual política agraria ya que fomenta el cacicazgo y atenta contra la soberanía alimentaria al no tener tierras de cultivo para campesinas, campesinos y comunidades indígenas.

 

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