“México es de extremos; ocurre de todo porque disfrutan la vida”

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En entrevista con La Jornada, el realizador habló de amor por México y de la violencia en este país, en lo que se ha convertido después de su cinta Acción mutante, de su trabajo al frente de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de España y de los indignados de su país, entre otros temas.

–¿Qué pasó con aquel joven que hizo Acción mutante y el Día de la bestia, y que ahora nos presenta La chispa de la vida?

–Poca cosa; mentalmente he tenido pocos cambios. Me considero más perro apaleado, un perro de cementerio al que le cuesta mucho trabajo encontrar comida, pero que sabe esquivar golpes. O sea, tengo más experiencia, porque creo que la madurez no existe, y si existe, es innecesaria, sobre todo en tipos de nuestra edad; en que tienes que hacer un laboratorio para no convertirte en lo que has odiado; por otro lado, en lo que he ganado es en experiencia, en esquivar. Es difícil encajar y más fácil esquivar… como mi trabajo de dos años en la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de España, disfruté muchísimo e hice muy buenos amigos.

Trabajar con Salma

–¿Cómo fue trabajar con Salma Hayek, quien protagoniza La chispa de la vida?

–Una delicia; es una mujer que cubre las expectativas con creces; es de armas tomar y muy buena cineasta, lo cual me sorprendió mucho. Sabe cómo funciona un guión, tiene una compañía de producción y de desarrollo de proyectos; sabe cómo funciona una secuencia, sabe dar sentido y fuerza. Fue una delicia discutir las secuencias con ella. Por otro lado, me gusta mucho, tiene una mezcla terrible: por un lado es muy temperamental y por otro muy cariñosa, así me gustan las actrices y las mujeres.

–¿La chispa de la vida resume la sensación global de la situación de los indignados?

–Sí, ocurrió en ese momento. Es una mezcla de mis sensaciones. El personaje es símbolo de una situación, un tipo que se clava un hierro en la cabeza a los 10 minutos de iniciada la película; su drama es que él cree que todo va bien y todo marcha perfecto, cuando se da cuenta decide sacar provecho y vender su alma al diablo para sacar dinero. Su situación es tan dramática que busca desesperadamente una solución para su familia. Entonces, su esposa (Salma) le reclama que él no es la persona de la cual se enamoró y que no entiende cómo fue capaz de dejarse comer por los buitres; es la esposa quien de alguna manera pone a todos firmes.

–Cuando se lee que descubren camiones cargados de cuerpos humanos en la vía pública o aparece gente en todo el país con la cabeza cercenada, parece que se trata de uno de sus guiones.

–Pues sí, pero lo mío ocurre en las películas, no en la vida real. Me gusta que ocurran cosas terribles en lugares muy normales.

“Voy a decir un tópico que es verdad: México es un país de extremos; por eso me resulta fascinante, porque es un lugar donde ocurre de todo y a la vez. Debemos tomar en cuenta que si ocurre de todo es porque son los que más disfrutan la vida; o sea, preferiría vivir en México que en Suiza. Como el diálogo de Orson Welles en El tercer hombre: ‘La Italia de los Borgia era una Italia donde había asesinatos y envenenamientos todos los días, pero nos dio el Renacimiento. Suiza es un lugar donde nadie ha matado a nadie, y lo que ha dado al mundo es el reloj de cucú’. Por eso prefiero México; sé que es un precio muy grande. Prefiero un mundo en el que se vive y se sufre que uno donde no ocurre nada… vivir en un lugar donde la vida merece ser vivida tiene precio.”

–Es una celebridad en Twitter: tiene 258 mil 312 seguidores. ¿Hay riesgos?

–Debo tener mucho cuidado, porque cualquier cosa que digo se puede convertir en titular. Twitter permite descontextualizar cualquier cosa, pero por otro lado permite estar en contacto directo con más personas y hablar de las cosas sin tapujos. Hay que ser inteligentes para leer un tuit. Puedo hablar de cualquier cosa o situación tranquilamente.

–¿En qué acabó esa cruzada que emprendió en favor de subir contenidos de cine a Internet?

–Seguimos dialogando y discutiendo ese asunto. Sería maravilloso encontrar un relevo que explicara las cosas de manera clara. Lo cierto es que el creador nunca ha estado ni estará en contra del espectador o del público. Nunca vamos a estar en contra de ellos, es una guerra ficticia creada por gente interesada en desviar la atención. Cuando hay un crimen o un conflicto sólo hay que ver quién se beneficia, como en la película que vi en el avión, Sherlock Holmes, donde su némesis, Moriarty, tiene una empresa de armas y vendajes. Hay un conflicto en el mundo del audiovisual en Internet, desde luego, no es entre los creadores ni los internautas.

Mantener la dignidad

–¿Viene como indignado a San Luis Potosí?

–Como cineasta no me gusta quejarme, porque tengo oportunidad de hablar, dar mi opinión de las cosas y de hacer películas, que es de lo que sé. No me puedo quejar ni indignar; esta película, La chispa de la vida, habla precisamente de mantener la dignidad en una situación indigna en la que nos encontramos. Presentar una opción de dignidad, negarse, decir que no, plantar cara y hacer frente a una situación que se da por hecha. Nos encontramos en un mundo en el que aceptamos todo como viene; creo que hay la posibilidad de decir basta, de dar una patada, como lo hace Salma en la película; eso es lo que quiero retratar.

–Platíquenos de su trabajo con Guillermo Arriaga.

–Estoy en un proyecto de una película de cortos con distintos cineastas, y Arriaga me llamó para hacer uno del tema del hombre y de Dios. Apenas este fin de semana nos reuniremos para discutir el guión.

La Jornada

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