Instituciones e ideologías se desploman ante nuestros ojos: Antonio Velasco Piña

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De ese modo lo plantea el escritor y mexicanista Antonio Velasco Piña, cercano al general y quien incluso lo fue a visitar en su arraigo, determinado por la Procuraduría General de la República, donde lo observó “muy tranquilo”.

Velasco Piña habla en entrevista con motivo de la presentación de su reciente libro El retorno de las águilas y los jaguares: una visión espiritual para enfrentar a la delincuencia y el narcotráfico (Punto de Lectura), basado, dice, en planteamientos estratégicos de Ángeles Dauahare, que hoy será presentado en el Alcázar de Chapultepec.

–¿La violencia derivada de la guerra contra el narcotráfico es una de las manifestaciones de la lucha de siempre entre el bien y el mal, según plantea en su libro?

–Sí. Nuestras antiguas culturas prehispánicas detectaron muy bien que todo lo que existe es resultado de dos fuerzas antagónicas que, en esa oposición, van generando una espiral que es la que propicia la evolución de todo lo existente, con avances pero también retrocesos. Les podemos dar distintas denominaciones, como el bien y el mal.

“La actual situación del mundo entero es resultado de dos procesos que se dan de manera simultánea: el final de toda una edad, etapa o ciclo histórico, del que los mayas determinaron muy bien que es en este 2012. Comercialmente esto se ha utilizado para decir que se va a acabar el mundo. No, se acabará una etapa histórica y se iniciará otra.”

Mutación de la conciencia

Velasco Piña, autor de obras como Regina y Tlacaélel, quien ha escrito otro libro con el apoyo informativo y documental de Ángeles Dauahare, Los siete rayos, una reivindicación de los Niños Héroes, habla de las características de este final de ciclo:

“Ante nuestros ojos se están desplomando todas las instituciones, ideologías políticas, partidos. El pasado de la humanidad ya no está funcionando como funcionó durante tanto tiempo. Pero simultáneamente, y esto es más difícil de detectar, está emergiendo una nueva etapa o ciclo.”

De hecho, agrega, “estamos participando de manera inconsciente de una auténtica mutación de la conciencia de la especie humana. Se está mudando de tener una conciencia limitada, sectaria, a una conciencia planetaria. Ahora estamos perfectamente conscientes de que los problemas no son locales sino planetarios. Si surge una crisis económica en Europa, nos afecta, y así si surge una epidemia en Asia”.

Las soluciones entonces, dice, tendrán que ser planetarias. “Debemos darnos cuenta de que formamos una sola unidad como especie y que tenemos que enfocar los problemas de forma unificada, como el de la lucha entre el bien y el mal.

“El problema del narcotráfico es parte de todo un movimiento o intento por destruir la conciencia misma del planeta, como ser vivo que es, y de destruir la conciencia de la humanidad. Es decir, que no se dé esta mutación de conciencia y que los seres humanos sigamos limitados con acciones sectarias. Y es justamente en México donde se está decidiendo esta guerra.”

–¿Cuáles son sus motivaciones para escribir El retorno de las águilas y los jaguares?

–El libro tiene la pretensión de plantear una estrategia integral para combatir a la delincuencia. Se trata de enfoques distintos con un mismo objetivo: vencer a la delincuencia. Primero recurre a los métodos tradicionales de ampliación de conciencia y desarrollo espiritual que se han utilizado en todos los tiempos. Es necesario recuperar la fe en la oración. Estamos en una época muy materialista en la que se considera que esto no funciona, pero si somos justos, a través de la historia hemos visto que sí.

 “En el caso de México, seamos o no católicos, hay que reconocer que una de las grandes fuerzas espirituales ha sido la devoción guadalupana. Esa devoción perpetúa lo espiritual de lo sagrado cósmico femenino, que siempre ha estado presente en México. Lo prehispánico se actualiza a través del sincretismo que se vive tras la conquista. Esa imagen es al mismo tiempo cristiana y prehispánica. Es Tonantzin-Guadalupe, nuestra madre cósmica.”

Por ello, destaca, ha sido inexplicable por qué la Iglesia católica no participa en esta guerra, si van ya más de 60 mil muertos. “Debería estar promoviendo oraciones y peregrinaciones de tipo guadalupano, como un fortalecimiento espiritual”.

Ante eso, continúa, México necesita “recuperar los arquetipos históricos de los guerreros espirituales”, generados en sus momentos de mayor esplendor, con los olmecas, teotihuacanos, toltecas, mayas o zapotecas.

El soldado del pueblo

“Un guerrero espiritual –prosigue Velasco Piña– es una persona que logra tal poder, energía y respeto que no necesita utilizar la violencia para establecer el orden. Hablamos de un orden humano y social acorde con el orden cósmico. En México aún los tenemos, gracias a nuestros guardianes de tradición.”

Respecto de la actual estrategia contra el crimen organizado, comenta: “Obviamente, mientras estos señores estén disparando, hay que contestarles también a balazos, pero no en la forma tan idiota como se está haciendo”.

El general Ángeles Dauahare, dice, elaboró un plan de estrategia militar para el combate a la delincuencia llamado El soldado del pueblo. “A él lo nombraron subsecretario de la Defensa al iniciarse este gobierno. Fue con el señor presidente a presentarle su plan, se lo explicó durante 40 minutos. Una semana después le dijeron: el presidente le pide que usted se jubile, y lo mandaron a su casa.

“El general siguió perfeccionando su plan. Y con motivo de las elecciones decidió presentárselo a los tres candidatos. Aprovechando una reunión de la Fundación Colosio se lo presentó a Enrique Peña Nieto. Es un plan militar, no mete la cuestión de las oraciones y otras.”

#YoSoy132, fuerza moral

La posición crítica del general, asegura Antonio Velasco Piña, es la causa de su detención desde mayo pasado. “¡Lo acusan de estar coludido con la delincuencia organizada, cuando precisamente él está presentando un plan en su contra! Pero no tienen pruebas contra él”.

Recuerda que cuando Ángeles Dauahare fue director del Colegio Militar organizó un congreso con las escuelas militares de México para que aceptaran se impartiera el ciclo de conferencias Los valores espirituales del guerrero, y que se introdujeran en los programas de estudio materias que condujeran al desarrollo de valores espirituales en los militares. Esto da cuenta, dice, de la clase de persona que es Ángeles Dauahare.

“Tomemos conciencia de que México está en guerra, que en esa guerra todos estamos participando, que para poder participar en esa guerra no necesito matar a nadie ni darle de balazos. Lo que necesito es elevar mi conciencia, porque al elevarla y propiciar la elevación de conciencia de los demás, esta guerra se suspendería.”

No hay que darse por vencido, dice, hay que tener una mentalidad de guerrero. “Yo sé que esta guerra se tiene que ganar y se va a ganar, porque la evolución de la humanidad conduce a eso. Lo que no podemos saber es el tiempo que va a durar en ganarse. La evolución de la humanidad no se va a detener por un grupo de narcotraficantes y de funcionarios corruptos”.

Una de las expresiones concretas de esa elevación de conciencia, asegura, es el movimiento #YoSoy132. “He estado en todas sus marchas. Hay una fuerza moral detrás de ellos. Para mí fueron maravillosas estas elecciones por el despertar de conciencia que se logró. Es un proceso, va rapidísimo y es algo mundial”.

La Jornada

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