Impulsan cultivos de maíz transgénico en México con razones falsas: expertos

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Las promesas de que producen mayores rendimientos en las cosechas, que generan mayor protección ambiental porque prescinden de los agroquímicos y que esos maíces genéticamente modificados son más resistentes a la sequía, son sólo “propaganda”, aseguraron los expertos durante el foro convocado por la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad.

El mejoramiento genético de las semillas, destacaron, se puede lograr sin tecnología transgénica, utilizando métodos de selección tradicionales y científicos, como se ha hecho hasta ahora, aprovechando la rica biodiversidad de maíces del país.

Aseguraron, incluso, que el campo mexicano tiene la potencialidad para producir “maíz normal” hasta alcanzar la autosuficiencia alimentaria y dejar de depender de las importaciones desde Estados Unidos, por las que se pierden miles de millones de dólares anuales que podrían invertirse en apoyar al agro nacional, “abandonado” en las décadas recientes.

Mediante gráficas, estadísticas y cuadros entre 1961 y 2011, Turrent demostró que, después de algunos años, los rendimientos por hectárea en Estados Unidos y países de Europa occidental “se han emparejado” o registran diferencias no significativas de entre 2 y 3 por ciento. No es el 25 por ciento que suelen prometer, agregó Santacruz.

La comparación es importante porque en el vecino del norte la transgenización predomina sobre la siembra común, mientras que en los europeos es a la inversa. Sin embargo, comentó Turrent, empresas como Monsanto, Dupont, Pionner y Syngenta “llegan a México con su ‘tecnología superior’ y ofrecen duplicar la producción de maíz y hasta convertir al país en un exportador”.

Santacruz presentó cifras de 1983 a 2013 que muestran una baja de rendimiento de los cultivos convencionales por hectárea después de 1997, tras la adopción general de los transgénicos. Explicó que la causa fue la desviación de recursos para apoyos e investigación hacia la nueva biotecnología y la marginación de los métodos convencionales, “como sucede en México”.

En lo ecológico, Turrent dijo que el maíz transgénico más bien propicia problemas como el acaparamiento de tierras para el “capital amigable” al monocultivo, que en lugar de defender contra plagas genera “superplagas” como la del gusano elotero y que es muy demandante de la energía fósil.

Además, señaló que en Estados Unidos aumentó el uso de herbicidas y, sobre todo, de insecticidas, mientras que en Francia, por ejemplo, los cultivos no transgénicos requirieron esos agroquímicos en menor cantidad.

Respecto a la sequía, Turrent destacó que en Estados Unidos, por ejemplo, el maíz transgénico genera una protección de “apenas” 6 por ciento, aunque con seca extrema la protección es nula.

Sanvicente advirtió que el marco legal en México es proclive a los intereses de la industria multinacional de semillas. Mientras, Espinosa sostuvo que fue un error desaparecer a la Productora Nacional de Semillas y que la industria nacional de semilla de maíz y la investigación pública en mejoramiento genético de esa planta podrían quedar bajo un “oligopolio trasnacional” de transgénicos.

Las autoridades de instituciones como Semarnat y Sagarpa, concluyeron los expertos, suelen creer las mencionadas argumentaciones de las trasnacionales, pero deberían tener una mayor comunicación con la comunidad científica mexicana para tomar mejores decisiones.

Titular de Agricultura de Sinaloa habla ante diputados

El gobierno debe intervenir y regular el mercado de frijol para eludir el coyotaje

La fortaleza de los intermediarios que tienen en sus manos el monopolio de la compra de frijol, y la persistencia del coyotaje en la cadena de producción de ese cultivo, obliga al gobierno federal a intervenir el mercado. Ahora se cometen más abusos que nunca contra miles de campesinos, obligándoles a entregar sus cosechas a empresarios que trafican con la necesidad de los más pobres. Juan Guerra Ochoa, secretario de Agricultura de Sinaloa, advirtió que la semilla se está comprando a precio muy por debajo del estándar internacional, generando estabilidad artificial que sobrevendrá en crisis durante épocas de escasez.

En la Cámara de Diputados, el funcionario estatal expuso las condiciones de desventaja de los campesinos de México, porque el kilogramo de frijol en Estados Unidos cuesta un dólar, y traerlo a México vale 17 pesos; sin embargo, en Zacatecas y Durango los compradores e intermediarios se ponen de acuerdo y pagan seis o siete pesos por el kilogramo.

“¡Y no hay una producción que nos indique que va a sobrar en el país! Coyunturalmente sale la cosecha –y es una vez al año–, por lo que el productor tiene que venderla toda, y de eso se aprovecha el comprador: como el productor esta urgido de vender, le compran a un precio muy bajo.

“Esto es abuso, y está ocurriendo porque no hay una regulación por parte del Estado, que no entra como un comprador más. Cuando el mercado se distorsiona, cuando los compradores se ponen de acuerdo para poner políticas de monopolio, está más que justificada la intervención del Estado como un comprador más para regular el mercado. No estamos hablando del frijol del mercado internacional, sino de un producto nacional que se cae por prácticas monopólicas al margen de los precios internacionales.”

Al confirmar que en México existen precios castigados, disminuidos artificialmente por el coyotaje, Guerra Ochoa acusó a las instituciones del Estado de actuar con pasividad.

“El Estado debe intervenir con más fuerza y poner el mercado en orden. Así como le reclaman al productor que compita con los precios internacionales, deben de decirle al coyote: ‘¡no seas cabrón!, tú sabes que el precio está muy arriba, por lo menos paga un precio decente’”.

–Si es tan evidente el coyotaje y el monopolio de los intermediarios, ¿por qué se consienten, incluso con las consabidas pérdidas para el campesino?

–La cadena de intermediarismo está cobijada con una macropolítica de que no hay que ayudar al productor, sino al comprador, porque eso es lo que permite estabilidad en los precios. Esa es la política que se ha mantenido siempre. ¡Y deja tu que vaya a cambiar!, esto cobija un saqueo a los productores y un abuso de prácticas monopólicas.

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