Homenaje a Cuitlahuac, el invicto primer defensor de la soberanía del Anahuac.

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CUITLAHUAC fue el 10º. Tlatoani de México Tenochtitlán y se le reconocía como EL INVICTO porque nunca fue derrotado en batalla o en DUELOS DE HONOR.

 

 

 

La Historia que nos enseñan actualmente en la escuela, nos describen a los aztecas como seres amantes de la violencia y de guerra.

 

Es importante conocer la VERDAD.

 

Las batallas en el Anáhuac observaban el CODIGO DE HONOR MILITAR.

 

 

 

Desde su salida de Aztlan, ahora ubicada en la California del Norte, los aztecas observaron objetividad en su propósito de organización social y política de todos los pueblos y lo lograron, ya que la palabra Nicaragua quiere decir ‘’hasta aquí llega el Anáhuac’’.

 

 

 

Por supuesto que su CODIGO ESTRATEGICO MILITAR  tenía como principios:

 

1.-La Diplomacia y buena voluntad en el dialogo político.

 

2.-Alto sentido de ORGANIZACIÓN Y ORDEN SOCIAL.

 

3.- SOLIDARIDAD HUMANA EN BENEFICIO DEL PUEBLO. 4.- PALABRA DE HONOR Y RESPETO EN LOS ACUERDOS.

 

Su ideología política y social: La CALPUCRACIA.

 

La observación de la naturaleza les dio la clave para la grandeza como pueblo.

 

Aceptaron plenamente que la vida existe porque la ORGANIZACIÓN Y EL ORDEN SE DEBE A LA SOLIDARIDAD DEL TODO, EN BENEFICIO DE TODO, en este mundo y en el cosmos.

 

 

 

Esto significa que SER ORDENADO Y ORGANIZADO es obtener el éxito en la vida.

Un ejemplo del presente, aunque duela algunos admitirlo, en que los Estados Unidos del Norte son ordenados y organizados, además de ser solidarios entre ellos para lograr metas y beneficios sociales.

 

De los amigos y hasta de los enemigos debemos aprender estrategias para obtener el éxito.

Los aztecas lograron su grandeza gracias a su humanismo estratégico.

 

 

 

Recordar a Cuitlahuac como hombre y como gobernante es retomar su ejemplo en un marco de paralelismo histórico y comparación con nuestro presente.

 

La historia personal así como la nacional, nos demuestra errores y aciertos, errores que se deben corregir y aciertos a seguir.

 

Si tú perdieras la memoria de tu pasado y vida personal, ¿Qué sería de ti? ¿Tendrías paz? o, ¿existe la posibilidad de perdieras el rumbo? Olvidar quien eres y de dónde vienes; olvidar tus potenciales y talentos o tu herencia y memoria genética como ser humano, es también olvidarte de construir un futuro firme y progresista.

 

 

 

Como pueblo, olvidar nuestro glorioso pasado cultural, es negarnos a nosotros mismos un futuro prometedoRecordar a CUITLAHUAC significa despertar en nuestra genética mexica nuestra convicción profunda de que fuimos grandes y somos potencialmente grandes aùn ahora; pero  todo depende de ti, de mí, de todos nosotros.

 

Recordar nuestra HISTORIA DEL ANAHUAC, no significa obtener datos o información únicamente, también debe tener impacto en tu conciencia, en tu orgullo de raza y en tu autoestima como mexicano.

 

 

 

Actualmente vemos cotidianamente en los medios de comunicación y así nos enseñan en la escuela, las guerras y sus normas en la Historia de la humanidad.

Aquí en el Anáhuac existía un alto concepto de HONOR Y DEL RESPETO A LA VIDA; el CODIGO DEL HONOR MILITAR establecía principios básicos a seguir, acatar y obedecer en una contienda de guerreros.

El objetivo fundamental de las batallas era la integración de la Gran Confederación de Pueblos del Anáhuac, para impulsar el progreso de las ciencias, el deporte, el arte, y la cultura, y compartir todo ello en forma generalizada, en forma solidaria y comunitaria.

Nunca fue como en España o Europa que la expansión territorial siempre se realizaba con el afán de someter o esclavizar al pueblo invadido.

 

Aquí no existían caciques que arrebataran al pueblo sus cosechas exponiéndolos al hambre; caciques que exigieran su ‘’derecho de pernado’’ para violar a las doncellas en su noche de bodas arrebatándolas de los brazos del legitimo esposo; esto fue erradicado de México con la Revolución Mexicana, porque lo habían impuesto desde los 1500’s los españoles invasores con la anuencia de curas y potentados clericales.

 

 

 

En el Anáhuac se respetaba la LIBERTAD de los pueblos confederados así como su progreso autónomo y comunitario; su liberaba a todos los calpullis con las armas del conocimiento compartiendo en XOCHICALCO, Universidad Continental, todos los avances científicos y culturales, Las flores perfumadas del conocimiento e compartían para beneficio de todos, sin discriminación alguna. (XOCHI-xochitl, flor; CAL-calli, casa; CO, lugar: Lugar o Casa de Flores del Conocimiento).

 

 

Ahora, el afán hispanófilo es mantener en la esclavitud de la ignorancia al pueblo para manipular su mente y, por supuesto, la economía nacional, en manos y administración extrajera. ¿Sabías que el presupuesto más raquítico es el de la educación de nuestros hijos?

 

 

 

Antiguamente, dice la Historia que la “educación era atendida con gran delicadeza y esmero”.

CUITLAHUAC fue un gran guerrero conocedor del CODIGO DE HONOR MILITAR, en el cual se establecía que para iniciar el ritual de la guerra florida, se le preguntaba al pueblo vecino si deseaba integrarse a la Gran Confederación con guerra o sin guerra.

 

El pueblo se podía confederar por mutuo y pacifico acuerdo o por medio de la guerra florida, que cultivaba la valentía de los guerreros combatientes.

 

 

 

O sea que la GUERRA FLORIDA DE LA VIDA, florece y lo que florece, da frutos, como el honor y respeto a la vida.

Puesto Que cuando se acordaba la guerra florida se concertaba el número exacto de guerreros combatientes; los dos ejércitos respetaban su palabra para que el combate fuera cuerpo a cuerpo; si de un lado eran 100 guerreros, del otro, también eran 100, para que sea más claro.

 

 

 

El combate debía ser a campo abierto en un lugar programado y no dentro del pueblo para lastimar a niños, mujeres y ancianos. La fecha y hora se precisaba y al anochecer se suspendía la lucha. No se combatía de noche para que no hubiera ventaja alguna para nadie.

Los generales vigilaban que el CODIGO DE HONOR MILITAR se cumpliera estrictamente, ya que matar es una cosa porque la muerte natural y asesinar es otra. Sin embargo, si de HONOR se trata el respeto a la vida es indispensable. Por lo tanto, la orden era de tomar prisioneros, repito, la orden era la de tomar prisioneros VIVOS, y NO de matar a nadie.

 

Además era deshonroso  atacar a un hombre a traición por la espalda o atacarlo estando caído, es más, cuando un contrincante caía, era ayudado a levantarse para seguir luchando frente a frente. Atacar a un caído se consideraba cobardía.

 

En el Anáhuac era altísimo y exquisito el SENTIDO DEL HONOR.

 

Ahora no se entiende porque el ser humano, o la mayoría, NO SABE LO QUE EL HONOR ES. Si en la guerra florida, en la que florecía el HONOR. La valentía y la hombría se daba la orden de retirada por parte de alguno de los bandos, se sobre entendía que el acuerdo político por medio del dialogo pacifico era el siguiente paso.

 

Al retirarse no se perseguía al contrincante para matarlo o exterminarlo. Esto lo respeto CUITLAHUAC cuando derroto a los españoles el 30 de junio de 1520 y motivo la NOCHE TRISTE DE HERNAN CORTEZ.

 

Que quede bien claro. Se nos ha enseñado a recordar la NOCHE TRISTE pero no se nos explica el por qué es motivo de tristeza histórica para los mexicanos en México.

 

Esta tijuanense propuso a la Secretaria de Gobernación desde 1984 que la leyenda histórica en el Calendario Cívico Nacional correspondiente al 30 de junio de 1520 sea cambiada por “LA NOCHE VICTORIOSA DE CUITLAHUAC” en vez de NOCHE TRISTE; fue triste para los invasores hispanos pero victoriosa para los mexicanos. CUITLAHUAC, EL INVICTO, nos llevo a la victoria.

 

Recordar a CUITLAHUAC es rescatar del olvido la valentía de aquellos guerreros que defendieron nuestro HONOR HISTORICO. Recordar a CUITLAHUAC como guerrero es también decir que el DUELO DE HONOR en la batalla se llevaba a cabo cuando ambos ejércitos igualaban a sus fuerzas y ninguno ni ganaba ni perdía ni se rendía. Entonces ambos generales se decían por  el DUELO DE HONOR ENTRE AMBOS. L a lucha se realizaba ante los dos ejércitos, y se aceptaba la victoria o la derrota sin objeción alguna.

 

Después seguía la diplomacia y el Ritual del Amor y la Conquista en que las doncellas se infiltraban en ambos pueblos para hermanar las familias en las dos comunidades, y por siempre y para siempre considerarse pueblos hermanos, hermanos de sangre.

 

 EL RITUAL DE CONQUISTA AMOROSA a cargo de las mujeres como mensajeras de paz y de buena voluntad fue la misión de la “ Malinche” o Malintzin, y  acompañantes quienes visitaron a los españoles como prueba de amistosa hospitalidad por parte de los mexicas, pero estos jamás se imaginaron el salvajismo extremoso de los hispanos quienes, de acuerdo a su costumbre machista, violaron, ultrajaron, a mujeres inocentes e indefensas.

Si ahora hay violadores de mujeres y de niños, usos y costumbres que degradan a la mujer es herencia e imitación de los españoles; es influencia de esos genes asesinos heredados de esos despreciables invasores.

 

 

 

No vamos a negar, aunque nos cause dolor reconocerlo, que entre los indígenas, actualmente abundan los borrachos golpeadores de mujeres que venden a sus hijas al mejor postor, que discriminan a la mujer en la política; pero no son los únicos porque en todos los núcleos sociales de los mexicanos mestizos, abunda la discriminación femenina.

 

 

 

La espantosa situación social, fruto del estado de conciencia de los actuales mexicanos, es una recurrencia histórica que se debe trascender y superar despertando la memoria genética azteca.

 

 

 

Lo mejor del pasado de México  fue la cultura azteca y la sociedad criada por las leyes de la CALPUCRACIA;  lo peor, si, lo peor del pasado con efectos en este presente, es por causa de aquellos que violaron a nuestras madres y abuelas.

 

 

 

Los mexicanos mestizos no somos descendientes o hijos del amor; somos hijos de  la (chi…) violada madre, ultrajada por aquellos que trajeron las epidemias, las enfermedades como la tuberculosis, sífilis, gonorrea,… incluyendo la viruela que mato a nuestro amado CUITLAHUAC.

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