“Hollywood no se limita a representar la realidad, sino la moldea y manipula”

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Publicado dentro de la Colección Periodismo Cultural, de la Dirección General de Comunicación Social del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el volumen será presentado hoy a las 19 horas en la Casa Refugio Citlaltépetl (Citlaltépetl 25, colonia Hipódromo Condesa), con comentarios de Francisco Segovia, José María Espinasa, responsable del prólogo, y el autor.

Mirador en una cuerda floja… se divide en dos grandes áreas; la primera, en la que se examina “la concepción hollywoodense del realismo, su influencia, sobre todo en otras cinematografías”. La segunda parte enfoca un tema tratado a lo largo de la primera, la dicotomía entre tradición y ruptura, para González Dueñas “un tema esencial que debería ser más discutido”, ya que “las repercusiones están no sólo en el terreno del cine, o los medios, sino que llegan a todos los niveles, desde lo social, antropológico, político, económico, hasta el más personal: el erótico o la sexualidad, afectados por la misma dicotomía de tradición y ruptura, inclusive, fuera del terreno cinematográfico, en la vida cotidiana”.

Para el poeta, dramaturgo, novelista, quien estudió cine y ha realizado varias películas, el libro no está escrito por un especialista, sino por “un espectador que comparte con otros la indignación que provoca ver las resultantes inmediatas y prácticas de la influencia de Hollywood, que es sinónimo de su realismo.El realismo hollywoodense es Hollywood, no hay otra opción, no hay otro estilo dramático. Está en la base de todo lo que se hace ahí, desde la fantasía, el cine para niños, lo que aparentemente sería más lejano del realismo es parte de ellos. Me pregunto por qué hay este común dominador, hasta dónde llega su influencia y si esta influencia no trasciende el territorio cinematográfico”.

En teoría, el realismo debería ser concebido como una representación “fidedigna” de lo real, sin embargo, el entrevistado acota que “el realismo hollywoodense no se limita a representar la realidad, sino la moldea, la manipula y la calibra. Todos consumimos grandes cantidades de sus películas y cuando no, seguimos recibiendo esta influencia, porque vemos televisión que es un resultado directo de Hollywood. No es casual que ese moldeo de la realidad coincida casi punto por punto con la dialéctica del poder que domina al mundo”.

González Dueñas, a quien le gusta ver “películas antiguas”, lamenta que entre las damnificaciones de la presencia de Hollywood es que “se recorre el ayer”. Es decir, hace 20 años se decía que el cine había nacido en los años 60 del siglo pasado, ahora se dice que nació en los 80. Se va negando la historia del cine de tal manera que el público joven suele desconocer las grandes obras del siglo XX. Veo mucho cine silente, de las nuevas olas, cuando las había”.

La conclusión básica de Mirador en una cuerda floja… es “una invitación a detenerse un poco más, a no dar nada por sentado, porque toda está en sobre entendidos. Entonces, es necesario renunciarlo todo y encontrar las briznas de suciedad que hay entre la paja y limpiar el lenguaje del que vamos a valer. Esta es una actividad evidentemente comunitaria”.

La Jornada

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