Hablemos del amor…y sus pasiones

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Hablemos un poquito, sobre el amor-pasión

No toda pasión es consciente.

Pero cuando logramos tocarla con ella,

nos revela, nos da una certeza; de que al menos sabemos que estamos vivos,

que existimos.

Y nos hace percibirla con todo su poder, magia y fuerza.

El amor-pasión, es una tormenta desatada de los sentidos y del instinto.

Y para los poetas libertinos es una locura bendita.

Ya que en ese su vertigo y frenesí, la razón no tiene cabida.

Aún así, en la “sin razón” del amor-pasión,

cuando es conquistada por la consciencia; pienso, nos eleva.

Y con esa toma de consciencia en el vertigo de una pasión.

En esos sus terrenos borrascosos, la razón no facilmente tiene presencia, pues es negadora de la emoción

en que aquella navega.

Y suele ser para los románticos, una enterradora feroz de la  [su] “vida verdadera”.

Ya que, podrían decirlo -Bajo su prisión, lejos queda la fantasía, el festín, la fiesta de la sangre de la carne nuestra-.

Bueno, por un momento, sintamos como solo pueden los pensadores de la pasión amorosa.

Y sabremos que cuando el alma es engarzada por el amor-pasión;

se consume, se agita, se estremece, se conmueve, la hace expresarse en gritos, en quejidos del dolor profundo

por haber perdido aquel, el paraíso prometido….

El amor- pasión, es musa, es duende del alma, desvarío del sentir.

El amor es sentimiento y regocijo.

El amor-pasión no piensa, siente, es gozo prodigioso de los sentidos.

El amor-pasión es un misterio.

En el subyace el secreto de los secretos, el santo sanctorum del alma humana.

Es en él y en sus infinitas sendas floridas, el pórtico de esa dimensión mística del mago amoroso que se atreve a tocar

los dinteles de la gloria que busca develar.

El amor-pasión, es un abismo, un desafió a la razón.

Solo se siente, no se reclama.

Es el alimento necesario para revivir un corazón herido.

El amor-pasión, es un viajero, peregrino navegante en la sangre humana, agitando los caminos del alma.

Y cuando aparece, nos transforma en esa su danza sagrada, de emociones y sentimientos en las alas de la consciencia.

El amor-pasión, puede ser trascendido.

Y expresados en su más elevada concepción, nos permite navegar

por dimensiones que nos llevan al divino centro del espíritu.

Nos hace exploradores, de tierras, y mares y espacios desconocidos,

donde se vislumbran, infinitos, inexpresables misterios.

Nos hace asombrarnos, estremecernos por el velado mensaje de que somos parte de un Todo.


Y con el amor-pasión consciente por guía.

Sabremos que nosotros, que tú y yo somos del Todo Uno.

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