Günter Grass desata polémica por críticas a Israel

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“La potencia nuclear de Israel amenaza la ya de por sí frágil paz mundial”, escribe el premio Nobel en su poema Lo que hay que decir.

A raíz de ese texto, Grass recibió fuertes críticas tanto en el ámbito político como en el Consejo Central de Judíos en Alemania.

El presidente de esa organización, Dieter Graumann, calificó dicho poema de “panfleto agresivo”, al tiempo que manifestó consternación porque Grass “utiliza dicho medio para demonizar a Israel”.

El autor de El tambor de hojalata critica en el escrito la posición de Israel en el contexto del conflicto nuclear con Irán, así como la política exterior alemana al respecto.

Grass pone en duda que Irán construya una bomba atómica y subrayó que “el poder nu-clear de Israel pone en peligro la frágil paz mundial”.

Lo que hay que decir se publicó en los diarios The New York Times (Estados Unidos), Süddeutsche Zeitung (Alemania), El País (España) y La Re- pubblica (Italia), y en él Grass escribió que un ataque contra Irán representaría un crimen en el que también podría quedar inmiscuida Alemania mediante la venta de armamento.

Al respecto, Graumann manifestó que “el texto es irresponsable y tergiversa los hechos”. Afirmó que no es Israel el que amenaza la paz, sino Irán, “un país en el que se reprime a la población propia y se financia el terrorismo internacional”.

 

El presidente del Consejo Central de Judíos en Alemania, organización que aglutina a unas 100 mil personas, indicó que la posición del escritor demuestra que “un excelente autor no es por ello un excelente experto en política”.

Grass, de 84 años de edad, es un veterano activista en favor de causas de izquierda y crítico habitual de las intervenciones militares occidentales como la de Irak.

De hecho, la autoridad moral de Grass no se ha recuperado del todo después de que en 2006 admitió que alguna vez sirvió en las Waffen SS de Hitler.

“¿Por qué sólo ahora lo digo (…) que la potencia nuclear de Israel pone en peligro una paz mundial, ya de por sí frágil? Porque hay que decir lo que mañana podría ser demasiado tarde”, escribe ahora.

“Y porque –suficientemente incriminados como alemanes– podríamos ser cómplices de un crimen que es previsible”, afirmó. Agregó que el pasado nazi de Alemania y el Holocausto no son excusa para guardar silencio sobre la capacidad nuclear de Israel.

“No permaneceré en silencio, porque estoy harto de la hipocresía de Occidente”, escribió Grass, reconocido con el Premio Nobel en 1999.

En el poema pide que una instancia internacional controle, de forma permanente y sin trabas, tanto el potencial nuclear israelí como las instalaciones atómicas iraníes.

“¿Por qué he guardado silencio hasta ahora?”, se pregunta varias veces Grass en el texto y responde que ha callado para evitar la “condena” de ser acusado de antisemitismo.

“Creía que mi origen, marcado por un estigma imborrable, me impedía atribuir ese hecho a Israel, al que estoy unido y quiero seguir estándolo.”

Entre las diversas reacciones, el diario Die Welt fue más lejos, al publicar en portada una foto de Grass con el titular “El eterno antisemita”.

“Grass es el prototipo de antisemita formado que tiene buenas intenciones hacia los judíos. Está perseguido por la culpa y la sensación de vergüenza, y al mismo tiempo se ve impulsado por el deseo de equilibrar la historia”, publicó el rotativo.

Tampoco la reacción de Israel se ha hecho esperar. “Es una tradición europea increpar a los judíos antes de la Pascua judía”, lanzó en un comunicado el número dos de la embajada de Israel en Berlín, Emmanuel Nahshon.

“Israel es el único país del mundo cuestionado públicamente en su derecho a existir”, añade, y precisa que los israelíes “quieren vivir en paz con sus vecinos de la región.

“No estamos dispuestos a endosar el papel que Günter Grass nos atribuye en el trabajo del pasado del pueblo alemán.”

En tanto, integrantes de la conservadora Unión Demócrata Cristiana (CDU) manifestaron su descontento frente al texto de Grass y señalaron que si bien se trata de un “gran escritor, siempre que se refiere a temas políticos tiene dificultades y casi nunca da en el clavo”.

El columnista alemán Hen-ryk M. Broker, cuyos padres sobrevivieron al Holocausto, calificó a Grass de “prototipo del antisemita culto”, y destacó que el famoso autor siempre tuvo problemas con los judíos, “pero nunca los había manifestado de forma tan clara”.

La Jornada

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