Exhorta la Secretaría de Salud a no dejarse engañar con “dietas milagro”.

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Este tipo de régimen alimenticios son atractivos pues prometen perder una gran cantidad de kilos en poco tiempo y sin esfuerzo, lo que es muy atrayente para aquellas personas que por falta de tiempo no pueden seguir un plan alimenticio sano o de realizar actividad física de manera frecuente.

Sin embargo, en la mayoría de los casos estas dietas no responden a ningún fundamento científico y no están diseñadas para atender las necesidades nutricionales de una persona, al contrario se basan en creencias populares y pueden dañar de manera irreversible el funcionamiento de nuestro organismo.

Algunas aconsejan la ingesta de alientos de manera equivocada, contienen un escaso consumo de energía, lo que produce alteraciones en el metabolismo y malestares, además pueden traer graves deficiencias de vitaminas y minerales, desencadenar efectos sicológicos negativos, trastornos de la conducta alimentaria como la anorexia y la bulimia.

Existen algunos signos que nos permiten reconocer este tipo de dietas, como la promesa de la rápida pérdida de peso (más de 5 kilogramos por mes), la afirmación de obtener resultados sin esfuerzo, como no realizar actividad física o la aseveración de que son completamente seguras y sin riesgos para la salud.

Invariablemente las dietas milagro traerán como consecuencia problemas de sobrepeso además de varios efectos adversos como cansancio, dolor de cabeza, insomnio, cabello quebradizo, uñas débiles, piel apagada, nerviosismo, mal humor, etc.

El efecto rebote se da ya que la pérdida de peso se debe sobre todo a la pérdida de líquidos en lugar de grasa. En consecuencia, al volver a la dieta habitual, aunque se coma poco, nuestro cuerpo asimila muy rápidamente todo aquello de lo que se le privó, en una dieta muy restrictiva, el metabolismo baja y llega a reducirse tanto que cualquier migaja engorda y no hay forma de adelgazar.

Si la dieta se mantiene durante un periodo más largo de tiempo, los problemas pueden ser mayores: envejecimiento prematuro, anemia, desarreglos hormonales, mal funcionamiento de los riñones, trastornos de la alimentación, alteraciones estomacales, etc.

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