El porvenir del pacto

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Grave sería una eventual deserción que significara el retiro del PAN o el PRD de la mesa de las negociaciones, pues para el Presidente de la República, los operadores políticos de su gobierno y la fracción legislativa del PRI, es más fácil lograr acuerdos con la oposición iniciando el cabildeo de estos con las cúpulas de los partidos opositores, que comenzando desde las cámaras de diputados y senadores que integran el Congreso de la Unión. Esto lo saben muy bien el titular del Poder Ejecutivo Federal, al igual que los respectivos dirigentes de la izquierda y la derecha, Jesús Zambrano y Gustavo Madero, lo cual permite prever que Enrique Peña Nieto continuará privilegiando, como desde los albores de su mandato, la tolerancia, el respeto, el diálogo y el entendimiento como premisas fundamentales para el mantenimiento de las relaciones con sus interlocutores políticos cuya permanencia en el Pacto por México puede continuar resultando útil para la concreción del proyecto sexenal en curso.

No obstante lo logrado hasta el momento, el tránsito por el inédito y eficaz mecanismo de concordancia política no ha sido del todo fácil, pues unas veces el PAN y otras el PRD han dado evidentes muestras de distanciamiento, manifestando su disposición a la ruptura cuando han estado en desacuerdo con los planteamientos propuestos en el seno del Pacto por México. El PAN en su momento amagó con retirarse de la mesa de diálogo, cuando percibió que el proyecto de reforma hacendaria del presidente Peña Nieto contempló la generalización de la tasa normal del impuesto al valor agregado para aplicarla en las fronteras; el desenlace de ello fue que el PRI, con el respaldo de los legisladores perredistas, así como de los partidos minoritarios, obtuvo la aprobación de la reforma fiscal que vino a fortalecer el sistema de financiamiento público, y a alentar firmes expectativas de crecimiento económico para el país en los años venideros. Por su parte, el PRD hizo una finta similar al ver que se le iría de las manos la posibilidad de bloquear la apertura de México a la inversión privada nacional y extranjera en materia de hidrocarburos, contenida en la reforma energética; ante lo cual la experiencia y habilidad del PRI se hicieron una vez más presentes, aprobándose dicha reforma a contrapelo del perredismo, pero con el respaldo suficiente, derivado de la alianza priista alcanzada con el PAN y los demás partidos.

Así las cosas, es satisfactorio el prestigio internacional que debido a sus reformas está logrando México, reflejado incluso en el reconocimiento como Estadista del año 2014, que próximamente recibirá en Nueva York el Presidente Enrique Peña Nieto, de manos de la Appeal of Conscience Foundation (ACF, Fundación por un Llamado a la Conciencia) . Sin embargo, el Pacto por México, de indiscutible eficacia y utilidad, pero de subsistencia incierta -debido a la veleidosa actuación que a veces caracteriza al desempeño de la izquierda y la derecha-, seguirá siendo una asignatura importante en la agenda presidencial, pues el porvenir del pacto puede, en cierto modo, incidir en el porvenir de México.

carlosjaramillovela@yahoo.com.mx

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