El nopal sin tunas…

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El negativo saldo de las elecciones efectuadas durante los últimos años, y en particular el correspondiente a la renovación del Poder Ejecutivo Federal, ganada por el actual mandatario nacional emergido del PRI, Enrique Peña Nieto, colocan a las mermadas huestes panistas en una de sus peores épocas y permiten vaticinar el difícil escenario político que tal partido afrontará en el presente año. Ya sin la conducción del país, y carente de la capacidad de convocatoria y captación de apoyos que la titularidad del gobierno implica, la dirigencia nacional albiazul ve cada día más pesada la losa que en el 2013 llevará a cuestas, pues mientras la población abierta ha evidenciado su distanciamiento del panismo, los miles de funcionarios y empleados federales que antaño constituían un sólido respaldo financiero y logístico a sus campañas hoy no están dispuestos a apostarle a la derecha, por dos razones: muchos ya dejaron sus puestos en el aparato gubernamental y han perdido el interés por sumarse a una causa de cuyo intrascendente desenlace casi nadie duda; y otros, los que todavía figuran en las estructuras federales, no pondrán en riesgo sus escasas pero aún vigentes esperanzas de continuar prestando sus servicios en las entidades públicas.

 

La contundente realidad política y el significado objetivo de las cifras se imponen: antes de la elección presidencial del 1 de Julio de 2012, el padrón nacional de militantes y adherentes del PAN se componía de 1 millón 800 mil ciudadanos, hoy, tras la estrepitosa derrota electoral representada no solo por la entrega de la más alta investidura del país sino también por la disminución de los escaños en el Congreso Federal y los locales, así como por la pérdida de varias gubernaturas, apenas 379 mil militantes acudieron al proceso de reafiliación para ratificarle a ese partido su lealtad y militancia, siendo más de 1 millón 400 mil los desertores. Tal estadística es reveladora por sí misma, pues el hecho de que únicamente uno de cada cinco militantes o simpatizantes panistas haya tenido la voluntad para volver a refrendarle al PAN su solidaridad política, constituye una clara premonición de la magra cosecha electoral que durante el 2013 los candidatos y las campañas albiazules obtendrán en las urnas, y de paso confirma que la filosofía política de muchos panistas comulga con el dicho que afirma que “al nopal solo se le visita cuando tiene tunas”.

 

Comentarios o sugerencias: carlosjaramillovela@yahoo.com.mx

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