De la Revolución del Jazmín a la Revolución del Nopal I/IV

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De la Revolución del Jazmín a la Revolución del Nopal, trataremos de de dar una visión de lo que sucedió en Túnez en primer lugar, para luego pasar a ver lo que esta sucediendo en México.

 

Para lo que la parte referente a Túnez hemos tomado la entrevista a Zeïneb Toumi, feminista tunecina, para Webislam y procedimos a dividirla en dos entregas por lo extenso e interesante y poder así entender mejor lo acontecido en Túnez, para hacer un análisis de lo que esta sucediendo en México.

 

Empecemos por la entrevista a Zeïneb Toumi:

 

En su opinión, ¿qué supone para el pueblo tunecino el derrocamiento de Ben Ali?

 

Es importante subrayar que Ben Ali llegó al poder con un golpe de Estado en noviembre de 1987, haciéndonos creer en él, en que lo necesitábamos, al provocar disturbios antes de las primeras elecciones y dio a entender que esto se debía a los integristas-islamistas que entonces tenían mucho peso en la escena política.

 

Desde entonces el sistema policial se hizo más potente, se han ido recortando las libertades y en su lugar dominó el miedo y las dudas, y eso no sólo en el espacio público sino en nuestras casas.

 

En mi familia no hablábamos abiertamente de si eso estaba bien o mal. Hoy Ben Ali se ha fugado, y nos ha dejado en una situación de confusión, no sabemos hacia dónde vamos pero somos muy optimistas: nos despertamos y ya no tenemos miedo. Ya no está Ben Ali aunque sigue existiendo un sistema corrupto cuyas secuelas no va a ser fácil de superar.

 

A pesar de eso, ¡qué bonito es oír o leer cuando nos despertamos “te deseo un mañana libre” en lugar de un sbeh el jir (“buenos días”, en tunecino). Se siente, se respira libertad pero aún es pronto para celebrarlo, no debemos apoyar al nuevo gobierno o debemos limitar su poder porque lo forman una gran mayoría de partidarios del exdictador, y hay que denunciar una ausencia casi total de las mujeres. El presidente interino Mebaza, prometió separar las competencias del gobierno con el RCD, el partido que casi todos quieren ver desaparecer por corrupto. Ben Ali se fue, huyó y con él desapareció el miedo.

 

¿Qué factores han hecho posible el derrocamiento de Ben Ali ahora? ¿Cree usted en la fuerza de los oprimidos?

 

Hemos permanecido 24 años callados, y antes, 30 años agradecidos a Bourguiba. Nos bastaba trabajar y comer pan. ¡Pero si ni siquiera nos dejaron eso! El pueblo tunecino ha aguantado mucho.

 

No hay libertad de prensa, no hay diálogo, no hay vida cultural y política verdadera y constructiva, no hay trabajo para los diplomados (soy un ejemplo vivo), no hay igualdad de oportunidades, no hay un proyecto ni negocio, ni fuente de riqueza que no sea del clan de los Trabelsi (familia de la esposa de Benali). Los precios dejaron de subir pero el peso tiende a disminuir (la barra de pan bajó de peso, los yogures en tamaño más pequeño), etc.

 

Sin embargo, los tunecinos de las grandes ciudades no dejan de gastar más de lo que ganan, no hay hogar sin deudas ni hipotecas. En las zonas desfavorecidas el malestar aumenta con la noticias de las represiones en Metlawi, Rdeyef, en la provincia de Gafsa. Todos hablaban de la resistencia de todo el pueblo y aun así Ben Ali hacía oídos sordos.

 

En cuanto a Internet, se censuraban muchas páginas de opinión y críticas a la dictadura, no accedíamos ni a dailymotion, ni a youtube. Teníamos acceso al Facebook de milagro. En realidad, creo que era para controlarnos mejor; aún así circulaba la información, los mensajes, las caricaturas (Flament Rose), las canciones juveniles, el Rap y el HipHop que desvelaban sobre todo la censura digital.

 

Los tunecinos y las tunecinas buscamos siempre la información, nada ni nadie nos podía parar aunque el miedo hacía que nos limitáramos a observar y almacenar informaciones.

 

La gente en las zonas interiores son conocidas por su valentía, por su generosidad, por su orgullo y gran solidaridad, debido al modo de vida tradicional y precario. A mi parecer es eso lo que provocó las primeras protestas, cuando el Bouazizi, un joven diplomado en paro, estaba tan desesperado que se inmoló tras haber sido humillado en público, además ni le dejaron expresarse, denunciar lo que estaba pasando. “¡Basta ya!”, esto es lo que pasó, la gente de Sidibouzid no estaba ganando nada bajo la dictadura y lo mismo en la provincia cercana Gasserine.

 

Así, empezaron espontáneamente unas manifestaciones para decir que ya no podían soportar la injusticia, la pobreza y además la humillación. No dijeron nada más que este primer eslogan “¡trabajo por mérito, mafia de ladrones!”. Lo dijeron al gobernador de la provincia, a los funcionarios y la reacción fue autorizar y dar orden a la policía de que abrieran fuego, para que mataran, porque las primeras balas no iban a las piernas sino de cintura para arriba. Nos llegaron las imágenes a través internet, de Facebook, y de ahí hemos empezado a darnos cuenta de que nuestras vidas no valían, nuestras voces llegaban y molestaban.

 

Desde entonces la represión policial ha sido peor, más violenta y la gente entendió que eso no se iba a acabar. Así que todos se solidarizaron con Sidibouzid y Gasserine, y todos estábamos preocupados por el estado grave de Bouazizi.

 

Ben Ali se equivocó al pensar que con visitarlo y prometer ayuda a su familia iba a hacer que nos calláramos. Para nosotros era una señal de que somos una fuerza, de que unidos hemos vencido el miedo y hemos molestado a quien pensaba acomodarse en el palacio presidencial de Cartago. Cuanto más nos quisieron acallar peor fueron las cosas. Cada vez éramos más numerosos, cada vez sentíamos más nuestra fuerza, sobre todo con el uso de las redes sociales. Salieron los abogados, hicieron huelgas; gritaron los periodistas frustrados durante años, reaccionaron todos los estudiantes y desgraciadamente se suicidaron muchos otros jóvenes. Por desgracia no lo pudimos controlar. Me duele mucho recordar las imágenes de un alumno que se sintió oprimido y se inmoló en su colegio, sus amigos lo grabaron. Era Ayoub, no puedo olvidarlo. Aunque no lo conocía, estoy llorando su muerte, y sus amigos del colegio necesitan mucho apoyo psicológico. Esto es, en resumidas cuentas, lo que llamamos el principio de la Revolución del Jazmín.

 

¿De qué manera han contribuido los jóvenes tunecinos en este cambio? ¿Cuál ha sido la participación de las mujeres?

 

Es difícil limitar las contribuciones a los jóvenes aunque ahora tenemos vídeos de chicos y chicas que celebran la caída del dictador.

 

Hemos actuado simultáneamente en el espacio público y el espacio social virtual. Los vídeos realizados a través de los móviles alimentaban los debates y prevenían la etapa siguiente. Por cada imagen chocante, por cada muerte, la reacción en internet y los grupos dejaban claro que estaban indignados y que el fin de la dictadura estaba próximo como única salida a la crisis.

 

Los fracasados discursos de Ben Ali ponían en jaque a su gobierno. Nunca supo dirigirse a la gente con un lenguaje espontáneo, con el cual nos identificábamos cuando se trataba de Bourguiba. Los jóvenes empezaron a participar con comentarios atrevidos, publicaciones de las reacciones en todas las regiones, grabaciones de mensajes de personas que querían apoyar de lejos la revuelta. Los grupos públicos publicaban en masa y los grupos cerrados debatían, reflexionaban, animaban a una reacción general. En los grupos cerrados (en los cuales participo) la participación femenina era constructiva y llamativa. En los grupos abiertos saltaba a la vista el rol tradicional y patriarcal de género: las mujeres como ciudadanas de segunda clase. Basta con notar que el uso del femenino de ciertas palabras estaba descartado. Y yo me preguntaba si el masculino es genérico o si es que nosotras no tomamos iniciativas para hacernos visibles.

 

Soy feminista y estoy realizando estudios de género. He observado que la participación de las mujeres en el espacio público es una realidad aunque desgraciadamente son una minoría. La sociedad tunecina no ha superado su tendencia proteccionista hacia las mujeres. Aún así, han circulado tres vídeos durante los primeros días de la Revolución del Jazmín que muestran que si las mujeres se lo proponen su voz puede llegar a todas partes y su participación es igual o quizás tenga un mayor efecto.

 

Una señora que se encontraba por casualidad en la concentración de los abogados, tomó la palabra. Denunció la represión y corrupción del sistema de Ben Ali sin quitarse su sefsari, el típico velo de la mujer tunecina desde los años 20 o mucho antes.

 

La segunda mujer cuya voz también ha sido impactante es la de una joven del UGTT (Unión General de los Trabajadores). Estaba en una plaza, escaló una ventana y denunció la dictadura, la represión, la corrupción, la injusticia y llamó a acabar con todo eso. Nadie vio en ella a una mujer joven sino simplemente a una ciudadana valiente que como ella necesitamos a muchas, según muchos comentarios que he leído acerca del video en el cual aparece.

 

La abogada Bochra Bel HadjHmida estaba participando en casi prácticamente el único y tardío programa de televisión, en el canal privado NESMA TV, cuando tomó la palabra y se atrevió a denunciar la censura mediática y también puso sobre la mesa la cuestión sobre el porqué se censura a la Asociación de Mujeres Demócratas a las que ni siquiera dejaron salir a manifestarse pacíficamente. La participación de Bochra tuvo mucho eco, hasta tal punto que al día siguiente se cerró su cuenta de Facebook para silenciar sus críticas.

 

Zeïneb Toumi es investigadora-doctoranda del Institut d’Estudis Universitaris de les Dones de la Universidad de Valencia y licenciada en Lengua y Literatura Hispanicas por la Universidad de La Manouba (Tunez).

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