Actualicemos, Vivamos ahora, Aquel grito de Miguel Hidalgo, Aquel !

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Por: Adolfo Carrillo Aguirre

Que la Conmemoración de estas fiestas patrias nos sirva de reflexión para dejar atrás el colonialismo que nos aqueja en muchos órdenes, pero fundamentalmente el mental, raíz de muchos males que aquejan a la nación mexicana y que padecemos muchos de los mexicanos.

Y que estas conmemoraciones nos permitamos pensar a México y sus logros y sus rémoras, que nos sirva para sacar un diagnostico de donde estamos parados como nación y como ciudadanos; para que nos esforcemos en alcanzar la independencia y soberanía colectiva-nacional sino también, en el ámbito personal, alcanzar mayores niveles de consciencia e identidad nacional que superen la mentalidad de sujetos colonizados en neustra subjetividad. Y así, armados de un autentico sentimiento patrio, busquemos cada cual en su trinchera, nuestra evolución positiva como nación y como individuos, para enriquecer espiritual y materialmente nuestro México.

Conmemoremos aquel Grito, actualicémoslo todos y cada uno de los mexicanos. Recordemos aquel solidario Grito, emitido por el Padre de la Patria Mexicana, Don Miguel Hidalgo. Y que con dicha exclamación, alcanzo esa dimensión privilegiada de los hombres que se hacen inmortales.

Si, ese el lugar más privilegiado para un ser humano, el de haber sido el fundador de una nación, Y por ello ese espíritu encarnado en Miguel Hidalgo, vivirá por siempre. Por haberse atrevido a tanto.


Hoy en todos los rincones de nuestra nación: México, se recuerda y celebra el Grito que hizo posible por si solo y por la voluntad de todos los que sostuvieron ese anhelo libertador. Don Miguel Hidalgo al haberlo lanzado en aquella fresca madrugada del 1810, con ese grito nos reafirmo como hombres libres y nos independizo del imperio español

Celebremos juntitos, todos los mexicanos del presente, que con Aquel su grito que nos libero pá siempre Y que aquel su Grito, se hizo común para todas las almas insurgentes.

Y que con Aquel grito, nos abrió las grandes avenidas de la libertad.

Y que con Aquel grito, se fundaba una nación: la Mexicana. Y que en aquel solo grito, se hecho andar la patria nueva nuestra, la de México.

Y celebremos, conmemoremos, aquel Grito desgarrador, a la vez fiero y combativo, solidario para con los oprimidos; pero también conscientemente amoroso y liberador.

De ese grito estremecido, que vendría a multiplicar nuestras voces y anhelos libertarios; que fue creciendo, ensanchándose, hasta llenar todos los espacios y las calles, las montañas, los ríos y lagunas, los desiertos y los bosques y selvas, de aquella patria nueva que se reafirmaba en cada latido insurgente, de los muchos que se unieron, fundiéndose en esos sus anhelos.

Conmemoremos ese grito que ya nadie más lo detendría, que se volvió murmullo y eco repetido por todos los confines de la patria nueva liberada.

Y celebremos que aquel grito hizo historia, y se haría crónica cotidiana de cada día de la nueva patria, de un esfuerzo continuado.

También celebremos aquel grito, porque constituyo la página inicial en el porvenir que debería ser refrendada por sus hijos. Y de que aquel grito vendría a ser la expresión ferviente de un sueño, el de la nación Mexicana.

Celebremos que el anhelo de libertad se encuentra resumido en aquel grito, que fue creciendo, creando un valor nuevo el de la independencia por conquistar.

Y ahora, busquemos que ese grito no pare nunca más, que esa su voz y eco, se repita hasta alcanzar la plena independencia.

Conmemoremos pues. Recordemos también nuestras memorias de fuego más antiguas, aquellas subyacentes en el proyecto de nación que dibujo en sus sueños el Sacerdote Mexi, y que había aglutinado en torno a él, a todo un pueblo peregrino: el Meshica, y que después Don Miguel Hidalgo vendría a encarnar en aquel Grito, dando origen a una nueva nación, la mexicana.

Celebremos que así, mediante ese verbo aglutinante de anhelos soberanos, el nuevo México se hecho a caminar, fortalecido en sus antiguas grandezas, reviviendo aquellas históricas peregrinaciones de sus ancestros.

Y que en aquel Grito, la patria era puesta bajo amparo y protección de la antigua Virgen Tonanzin, la Guadalupana, quien había tomado partido por la independencia.

Recordemos que después de aquel grito, crecieron los insurgentes y de que ya vendría José María Morelos para no dejar que el impulso liberador se perdiese, con aquellas sus luchas, y su ideario plasmado en los “Sentimientos de la Nación”

Conmemoremos aquel Grito, aquel, que vendría a ser eco de muchas voces que se levantaban en todas aquellas colonias Americanas sometidas al yugo de la entonces Corona Española.

Sí. Conmemoremos también, que ese grito era común a las almas de los insurgentes de todas las naciones latinas de América. Y de que también, en el sur del continente, se alzaban los anhelos de liberación encarnados en el pensamiento de Simón Bolívar y las batallas de José de San Martín y Antonio José de Sucre. Los sentires y la visión de José Artigas. Las letras de Mariano Moreno y Antonio Nariño: las voces de José Castelli y de tantos hombres dignos y libres…….

Sí. Aquel Grito de Miguel Hidalgo, sigue siendo consigna para la nación mexicana, sin su actualización perderíamos el alma que nos nutre como pueblo con anhelos de soberanía e independencia.

Y Ahora, ese Grito liberador a dos siglos de haberlo pregonado, pareciera que la nación está a la espera de que ese grito se fortalezca, que se haga más vivo, y que venga a nutrir nuestra conciencia nacional, para consumar la independencia económica sin la cual la independencia formal y politica suena hueca y vana…..

cibola21@hotmail.com

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